poesía sin respuesta


dónde la verdad
creí haberla visto
reflejo inverso de tu boca

la encontré desnudándose
atravesando tus palabras
verdad sin letras
ínfima flor
escasa gloria del magnífico día que pasó
envuelta en hilo de quimeras

sé de la impune mentira de la noche
que puede con su enorme mano
beber de mi cintura
y hacerme creer bella

pero dónde habita la verdad
tu aliento la escondió
me diste viento

y mis pies se enfrían sobre este páramo
de preguntas

pájaro


qué hago se pregunta el pájaro


ha perdido el ala

que en una equivocada caricia de la luna

le devoró la noche hambrienta

de crueldades


volaré así la mitad de todo se dice el pájaro


y con el recuerdo del ala ausente

flota en lo profundo

de lo que ya no es



enredadera


encuentro la escalera para subir tu cuerpo

son diez peldaños de mi alma y atrapo tus hombros

venero tu espalda

donde silban las razones de tu piel

y huelo el oxígeno de nácares galácticos


retrocedo

me extiendo

soy mujer de cristal y pastizales bajo tu cintura que adorno con mi vientre

te sujeto con palabras descoloridas que le suelto a tu aire

me alzás con tu respuesta de arena detrás de mis oídos

brea dulce del aliento inmediato


un desliz

la cuna de tus manos transforma en frutales

los sueños de mi superficie humana

y así

en la penumbra

tus movimientos y mis sombras son la sabia tarea

de olvidar las costumbres

hasta detenernos

en el refugio de hablar con la mirada

infinitos

bajo el reloj sagrado del abrazo en silencio




ecuaciones


la ausencia tangible a los costados

el instante de la conciencia pura y seca

la lengua áspera

páramo solitario

los árboles tienen los ojos cubiertos

mis pies se deslizan sobre los bordes de ciertas inquietudes

sus hilachas entorpecen el paisaje

veo nada


hubo un alba entre las luciérnagas

y después de sonrojarse

ha escapado de mí


una voz se despereza

los otros sonidos resultan de la cicatriz de mi silencio


quién querrá permancer a mi lado

si ya me he ido




espera



dios

por hacer algo

con la bolsa de penas

estoy bajo la luna

que nada sabe

y yo

la hipócrita que jamás te ha mirado

qué hago?

te nombro


vomito la transparencia de este instante

en la endeble causa de una vida de caminos

de flores de papel traspapelados

que quisieron venderme

detrás de las puertas de mi alba

allá en la infancia

y

no resigno los sueños

ni los hombres

ni los besos

ni las aguas del sexo

no resigno el amor

ni la felicidad que ayer vi

que aparece cuando quiere

y ahora escapa

montada en la polvareda turbia

de esta plaza


dios

por hacer algo

con el vagón de ausencias

estoy bajo la luz de la nada

las respuestas duermen o murieron

y yo

hipócrita

quien absoluta te niega

y quien siempre te apunta

como a la colosal mentira despiadada

qué hago?

nombro tu nombre


y nada


mi pequeña yo


una lágrima

mi pequeña yo

siempre infante

aún dispersa en recuerdos

huecos olorosos de la torpeza dulce

de tu piel


triste

mi pequeña yo

llorando por tu lejanía

con la verdad en añicos de cristales de hielo

descubriendo que nunca más ni un tango iría a unirnos

acurrucada yo como pétalo herido por el cactus

que rasgó el párpado de tu mirada

en la diáfana circunferencia de una felicidad que ya no vive


una pena

mi pequeña yo

de hallarme como animal salvaje asustado perdido en la ciudad

regalándote estas letras

plagiador de cobardías

revelador de mis peores sortilegios

resultaste tan otro

oculto para dejarte ver

como el movimiento inverso al ritmo que dibuja una sonrisa

resultaste ese hombre que jamás existió


lluvia de llanto

mi pequeña yo

destejo los recuerdos con el filo de tu ausencia

desanudo hasta el perfume de las memorias más felices

y suelto los hilos

todos

en el alma incendiada del viento que se arrasa a sí mismo



como los idiotas


esperé como esperan los idiotas

igual que yo

sentada

apilada sobre mi propia falda

acunándome el pedacito de presente

que es lo tan poco

que tengo

cuando espero